
Después de una Navidad cargada de Kindles y iPads, el lector-usuario se encuentra de nuevo con el anacronismo de la convivencia de diferentes sectores. El sector tecnológico que desarrolla nuevos y atractivos dispositivos y la industria editorial, que todavía no está ofreciendo una respuesta igualmente atractiva para esta demanda en cantidad y calidad.
Amazon ha vendido esta navidad 2012 dos millones de Kindles Fire, robándole ventas a Apple, que aún así lleva vendidos 13 millones, 3 por debajo de sus expectativas. Kindle, ha sido con diferencia el producto de la Navidad. Una buena campaña de marketing, incluyendo televisión, con un precio estratégico ha sido uno de los factores para este éxito. Pero claramente el factor predominante es un mercado que ya está maduro y unos consumidores que han entendido la propuesta y quieren empezar a explorar otras vias de consumo de la lectura.
Las cuentas se hacen rápido si trasladamos el número de dispositivos vendidos al número de usuarios que están buscando en la red contenidos para sus dispositivos, con una frecuencia mínima de uno o dos al mes. solo hay que multiplicar para calcular el tamaño del mercado potencial. Es preciso entender que si no existen contenidos de calidad que ofrezcan las editoriales, la demanda, lejos de desaparecer, se desviará hacia otros mercados. ¿Porqué no empezamos el nuevo años con nuevas propuestas e intentamos conseguir que no nos atropelle el futuro, ya presente, como una apisonadora?
En El Taller hemos vivido la transformación del sector Entretenimiento y Ocio y hemos visto cómo mercados saludables como el del DVD murieron en manos de otros formatos. Y como la industria se quedó viendo cómo pasaba sin innovar ni un ápice. Ahora este mercado ha recuperado de nuevo la estabilidad. Ha reducido el tamaño, eso sí. Pero esta vendiendo de otra manera. Ninguna de las restricciones que quisieron poner fueron eficaces. Y los que sobrevivieron fueron los que se adelantaron tecnológicamente a la jugada.
Ahora vivimos de nuevo esta experiencia en el sector editorial, pero nos pilla mucho más sabios y viendo que el miedo no guarda la viña. Tenemos por delante una etapa preciosa de renovación de productos, de innovar en un sector que tiene nuevo mercado de dimensiones gigantescas al que alimentar. Vamos todos a por el 2012. Va a merecer la pena.