Domingo 01 de Agosto de 2010

Las empresas pequeñas se van a comer a la grandes.

Posteado por administrador Mayo - 3 - 2009

pezYa se acabó. Las grandes corporaciones no pueden competir con las empresas pequeñas. Son demasiado grandes las inversiones (y los gastos) que tienen que afrontar para poder ofrecer precios verdaderamente competitivos y ajustados a la realidad de los clientes. Enormes oficinas, muchas sucursales, demasiados consejeros delegados, presidentes, adjuntos a la presidencia, directores de servicio al cliente, creativos ejecutivos asociados, directores estratégicos…

Al final, al cliente le toca el equipo junior, sobresaturado de trabajo, con 6 cuentas que llevar del mismo volúmen de la suya, que además no conoce el mercado, y que no sabe si le van a renovar el contrato o no. Claro que lo de la renovación no lo sabe casi nadie. Y menos en estos tiempos.

La especialización de los servicios y la democratización de los medios es la llave de la puerta. Las empresas pequeñas tenemos estructuras más flexibles, personas más motivadas, proyectos más cercanos, clientes más amigos… Y podemos enseñarlo, demostrarlo y gritarlo tanto o más que una empresa grande.

Los corsés corporativos de las grandes empresas impiden que las personas que están detrás de las ideas se hagan visibles. Hay demasiado miedo, demasiado respeto, demasiado en juego para que empiecen a mover ficha. Solo unos cuantos han empezado. Con éxito, por cierto.

La cooperación entre empresas afines, especializadas en distintos aspectos del negocio, es la forma más razonable de conseguir el éxito de una campaña, o de un proyecto en general. No tiene sentido, contratar un periodista para una campaña cada dos meses, pero si tener una empresa de relaciones públicas amiga que aborde el proyecto en coordinación con la campaña de publicidad. Parece una obviedad, pero no lo es. En estos tiempos de crisis, la cooperación es la solución.

Los tiempos están cambiando, afortunadamente para los peces pequeños. Ahora un particular, un profesional, una empresa pequeñas, una pequeña agencia tenemos un espacio. Ya no vale esperar que nos llamen, esperar que nos encuentren, esperar que nos renueven el contrato. Ahora hay que presentarse, buscar aliados, dar respuestas a quien las busca, y eneñar las plumas, o mejor dicho, las aletas, porque este mar, se ha hecho de todos.

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