Pues si. Sintiéndolo mucho los niños son muy fáciles. Los niños tienen en internet la autonomÃa que no tienen en la vida real. Eligen, curiosean, participan sin ningún filtro ni supervisión. Todo aquello que no hacen en la vida real. En internet se hacen mayores, hablan con sus semejantes y curiosean el mundo de los adultos. Es preciso ser escrupulosamente ético con este público tan abierto y confiado.

Las campañas de marketing son relativamente sencillas. Un juego, un regalo… una oportunidad. Pero los comunicadores profesionales tenemos un deber ético con la sociedad y particularmente con la infancia. No se trata de vender un producto, sino ofrecer una experiencia de comunicación satisfactoria. Contenidos entretenidos pero veraces. Promociones reales a cambio de poco. Educar para consumir y para discriminar.
Es necesario una labor educativa y ética desde el campo del marketing, asà como de autocontrol. Campañas para niños si, pero no a costa de ellos.





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